La crisis política de Cataluña

Si algo ha generado controversia entre los políticos españoles, ha sido precisamente la llamada “Independencia de Cataluña” o también denominado 1-O, movimiento viral que hace alusión a lo ocurrido en el 2017 (en donde hubo un referéndum) y se incrementó el malestar regionalista de varios grupos catalanes que aclamaban la separación definitiva de la provincia.

Lejos de tomar partido por alguno de los dos bandos, nos proponemos a realizar una “disección” de esta controvertida disputa que toma su fuerza de la mano de los prejuicios, miedos, debilitamiento político y conflicto de intereses entre varios miembros de la cúpula del poder.

El auge del “Nacionalismo Catalán”

La provincia de Cataluña se ha caracterizado no solo por sus cerrajeros, sino por poseer su propia identidad a lo largo de siglos, pero en los últimos años se ha incrementado hasta el punto de ser considerado “fanatismo” por parte de las autoridades del gobierno español.

Uno de los detonantes pasivos fue la integración con unión europea, que llevó incluso a los españoles a considerar la “nacionalidad europea” como suya, algo que no fue de mucho agrado para las facciones más conservadoras de la política catalana.

Sin embargo, el idioma español (castellano) siempre ha sido adoptado por la cultura catalana.

Lo que generó la problemática actual y fue el detonante activo, es sin lugar a dudas la iniciativa del Referéndum (1-O) del año 2017 bajo el gobierno de Mariano Rajoy, esta comisión electoral fue abiertamente apoyado por la comunidad catalana que salió a ejercer su derecho al voto. Pero como era de esperarse, esta era una propuesta inadmisible para la administración española, que promulgó un veto contundente y lo invalidó.

Estas acciones desembocaron en violentas protestas en las calles y trifulcas entre simpatizantes de la separación y la policía. Estos sucesos polarizaron en gran medida las visiones políticas y sociales de dirigentes catalanes, que hoy en día ya tres municipios se han “independizado de España” siendo el más sonado las declaraciones de Quin Torra, como nuevo predicador de “la absoluta y definitiva separación de Cataluña”.

Un Problema de intereses

En todo conflicto político y social queda más que claro que existen motivos personales (o grupales) detrás de los discursos. Esto se ha visto en el hecho inherente de que Cataluña es una de las provincias económicamente más “estables” de España, además de ser un punto estratégico para el comercio y el turismo en el Mediterráneo. Algo que muchos políticos españoles y anti-independentistas tienen en claro.

Por otra parte, algunas élites del conservadurismo catalán ya no quieren “obedecer” a intereses que no sean los suyos propios. Además, que el hecho de que Cataluña deba “colaborar” con el arreglo de problemáticas nacionales (que son también de otras regiones autónomas) es una “injusticia” para una comunidad de espíritu independiente.

Por lo tanto, esta no es una batalla entre un pueblo y otro, o una pugna para reivindicar la identidad catalana o la unión español. Es más que todo, una guerra de intereses políticos y económicos, siendo cada bando un defensor vehemente e intransigente en su visión del futuro.

En donde el pueblo será el que peleará esta batalla, y, por consiguiente, vivirá las consecuencias.